En una reforma, muchos elementos importantes quedan ocultos cuando termina la obra. Los falsos techos cubren instalaciones y los trasdosados esconden soluciones constructivas que después resultan difíciles de comprobar.
Cuando estos trabajos afectan a la seguridad contra incendios, la documentación de protección pasiva es tan importante como su correcta ejecución. Permite conocer qué sistemas se han instalado y disponer de evidencias ante futuras inspecciones.
No basta con conservar facturas o fichas de materiales. Es necesario demostrar que las soluciones utilizadas cumplen las exigencias correspondientes y se han instalado correctamente.
¿Qué es la protección pasiva contra incendios en una reforma?
La protección pasiva contra incendios comprende los elementos constructivos destinados a limitar la propagación del fuego y del humo, así como a contribuir a mantener la estabilidad de la estructura durante el tiempo exigido.
A diferencia de los sistemas de protección activa, que intervienen mediante dispositivos de detección o extinción, la protección pasiva forma parte de la propia construcción.
En una reforma puede ser necesario actuar sobre un tabique que separa sectores de incendio o sellar una abertura por la que atraviesan instalaciones.
Son trabajos muy diferentes, pero comparten una condición: deben responder a unas prestaciones determinadas y ejecutarse conforme a soluciones constructivas justificadas técnicamente.
No basta con utilizar materiales comercializados como resistentes al fuego. Lo que debe acreditarse es el comportamiento del sistema completo en las condiciones de instalación previstas.
En España, el Documento Básico DB-SI del Código Técnico de la Edificación establece exigencias de seguridad en caso de incendio para los edificios incluidos en su ámbito de aplicación. Los establecimientos industriales cuentan, además, con su reglamentación específica.
Las exigencias concretas dependerán del uso del edificio y de la normativa aplicable al proyecto, entre otras cosas.
Qué documentación debes pedir antes de empezar la reforma
Uno de los errores más habituales es dejar la documentación para el final. Cuando todos los trabajos están terminados, puede resultar complicado comprobar qué materiales se han utilizado o cómo se han resuelto determinados encuentros constructivos.
Antes de empezar, es necesario que la dirección técnica y las empresas que intervienen tengan claro qué solución va a instalarse y qué prestaciones debe alcanzar.
Proyecto o memoria técnica de las actuaciones
El primer documento que debe revisarse es el proyecto o la memoria técnica que corresponda según el alcance de la reforma.
Este documento debe identificar las actuaciones previstas y las exigencias de seguridad que afectan a los elementos intervenidos.
Por ejemplo, si se modifica un cerramiento que separa dos sectores de incendio, será necesario conocer la resistencia al fuego exigida y definir una solución capaz de cumplirla.
También deben quedar identificados los puntos donde las instalaciones atraviesan elementos de compartimentación.
Una descripción genérica como «instalación de tabique cortafuegos» aporta poca información si no se indica qué sistema debe utilizarse y cómo se justifica su comportamiento frente al fuego.
En las reformas, los puntos donde las instalaciones atraviesan elementos de compartimentación merecen especial atención.
Su ubicación y las soluciones previstas deben quedar correctamente identificadas en la documentación técnica.
Fichas técnicas y documentación de los sistemas
Antes de instalar un producto, es conveniente disponer de su documentación técnica y comprobar que se corresponde con el uso previsto.
En función del producto y de la normativa aplicable, esta documentación puede incluir declaraciones de prestaciones, marcado CE, informes de clasificación o evaluaciones técnicas.
No todos los productos están sujetos a los mismos requisitos documentales.
Lo importante es verificar que las prestaciones declaradas son adecuadas para la aplicación concreta y que las instrucciones de instalación se ajustan a la solución proyectada.
Documentación que debe conservarse durante la ejecución
La obra es el momento adecuado para registrar aquello que después quedará oculto.
Un falso techo puede impedir el acceso visual a determinados encuentros. Lo mismo sucede cuando se cierra un trasdosado técnico o se reviste una estructura metálica.
Si no se documenta la instalación mientras se ejecuta, comprobarla posteriormente puede exigir abrir registros o desmontar parte de los acabados.
Fotografías de los trabajos antes de su cierre
El reportaje fotográfico permite dejar constancia de cómo se ha realizado la intervención.
Resulta especialmente útil en los sellados de pasos de instalaciones, donde una pequeña abertura puede comprometer la continuidad de un elemento de compartimentación.
Las imágenes deberían permitir identificar la ubicación y el sistema aplicado. Una fotografía aislada, sin ninguna referencia a la zona de obra, puede tener poca utilidad cuando se consulta meses después.
También interesa registrar los encuentros que vayan a quedar ocultos.
Las fotografías son una evidencia complementaria. No sustituyen los documentos técnicos ni las comprobaciones que correspondan.
Identificación de productos y trazabilidad
Durante la instalación debe poder comprobarse que los materiales utilizados se corresponden con los previstos en el proyecto o con las modificaciones técnicamente aprobadas.
Guardar las referencias de los productos, sus fichas y los justificantes de suministro facilita esa comprobación.
Esta trazabilidad es especialmente importante cuando intervienen varias empresas o cuando una reforma se desarrolla por fases.
Si durante la ejecución se cambia un material por otro, no debería darse por válida la sustitución únicamente porque ambos se anuncien como productos resistentes al fuego.
Es necesario verificar que el sistema resultante sigue cumpliendo las prestaciones exigidas.
Protección pasiva en reformas con REVES
Una reforma bien ejecutada necesita soluciones constructivas adecuadas y documentación que permita justificar los trabajos realizados.
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