Se estima que el 30% del consumo de energía y el 30% de las emisiones de CO2 de nuestro país proceden de las 25 millones de viviendas que hay aproximadamente en España.
El problema está en que, de éstas, solo 1 de cada 10 se han construido bajo el código técnico de edificación. De hecho, más de la mitad, se edificaron cuando todavía no existía ningún tipo de normativa sobre eficiencia energética.
Pero el sector de la construcción ha cambiado mucho en los últimos años y se han tomado medidas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero.
Una de las soluciones más efectivas para luchar contra el cambio climático es el aislamiento térmico de los edificios
El objetivo desde la Unión Europea es conseguir que, en los próximos 30 años, se puedan reducir las emisiones actuales en un 80% con respecto ahora mediante construcciones eficientes y sostenibles.
¿Quieres más información? Te explicamos cómo conseguir un hogar respetuoso con el planeta y que repercuta positivamente en tu consumo energético.

¿Qué es el aislamiento térmico y cómo funciona?
El aislamiento térmico es el conjunto de técnicas de instalaciones y materiales empleados en un espacio para reducir la transmisión de temperatura fuera de dicho lugar.
El aislamiento térmico es fundamental en el sector de la construcción para poder reducir la cantidad de energía necesaria para mantener una vivienda a una temperatura confortable. Por lo tanto, el aislamiento térmico ayuda a ser más respetuosos con el medioambiente y que el consumo de las facturas se vea reducido mes a mes.
Los materiales de aislamiento térmico se pueden instalar en muros, techos y suelos, así como en el total del envolvente realizando un aislamiento perfecto en tejado y fachadas.
El objetivo es crear una especie de capa que envuelva a la vivienda para mantener la temperatura y que no se pierda en el exterior, como por ejemplo utilizando aislamiento SATE en las fachadas. Esto también hace que la temperatura de fuera no afecte a la del hogar, así como otros elementos como el viento o la humedad exteriores.
Impacto del aislamiento térmico en la eficiencia energética de los edificios
Una vivienda que está mal aislada necesitará mucha más energía que otro hogar que sí lo esté. Tanto en invierno con la calefacción como en verano con los sistemas de refrigeración, es difícil mantener un espacio a una temperatura agradable si está habiendo una pérdida de temperatura constante.
El aislamiento térmico ayuda a mantener el hogar confortable, se optimiza el consumo de energía y no es necesario emplear tanta energía para calentar o enfriar una vivienda. Las centrales de energía tienen que estar trabajando mucho menos para proporcionar a todos los usuarios los recursos necesarios.
Desde el punto de vista económico, el consumidor puede reducir hasta un 50% la factura energética gracias al aislamiento térmico. Si la temperatura es estable en el interior, el sistema de climatización no tiene que estar funcionando constantemente y, a final de mes, se nota que se ha hecho un uso eficiente.
Las viviendas que cuentan con un certificado de eficiencia energética tienen una calificación que va desde la letra G a la A, siendo esta última la del nivel más alto. Tiene una validez de 5 años y es necesaria mostrarla en el caso en que el inmueble se venda o se ponga en alquiler.

Tipos de materiales de aislamiento térmico
Uno de los aspectos más importantes a la hora de llevar a cabo el aislamiento térmico de una vivienda es la elección del material utilizado.
Los mejores materiales aislantes tienen baja conductividad térmica y se agrupan en tres grandes grupos: granulares, celulares y fibrosos. Estos últimos, se caracterizan por tener una porosidad muy alta y se colocan como relleno a modo de placas o mantas, pudiendo ser tanto fibra de vidrio como lana mineral.
El poliuretano o poliuretano expandido son materiales térmicos celulares, con muy baja densidad, alta resistencia a la compresión y baja capacidad de calentamiento.
Los granulares son aglomerados que se combinan con fibras de refuerzo para darle más rigidez y estructura. Los más utilizados son la perlita, el silicato de calcio y la vermiculita.
Beneficios para los instaladores autónomos y empresas de reformas
Los profesionales de la construcción y las empresas de reformas deben ofrecer a sus clientes soluciones que ayuden a ser más eficientes para reducir el impacto medioambiental.
Los usuarios quieren reducir sus facturas, ser más sostenibles y que su vivienda se revalorice si en un futuro deciden venderla o alquilarla. Si los instaladores autónomos y las empresas de reformas realizan aislamientos térmicos en viviendas van a conseguir múltiples beneficios.
Por un lado, se diferenciarán de sus competidores, ya que no todos los profesionales se están adaptando a los cambios del sector de la construcción y no todos ofrecen servicios de aislamiento. Al especializarse y adquirir conocimientos sobre los materiales térmicos más adecuados para cada tipo de proyecto, van a lograr clientes satisfechos y construcciones o reformas totalmente eficientes.
Por otra parte, estas empresas podrán poner su granito de arena para reducir las emisiones de CO2 en la atmósfera. Conociendo los aislamientos térmicos de buena calidad y que se ajusten a las necesidades de cada espacio, ayudarán a ahorrar energía y reducir las emisiones de forma eficiente.
Echa un vistazo a todo lo que hemos hablado antes sobre aislamientos térmicos, quizá encuentres la información que estás buscando para tu proyecto.
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